1.4.23

SEGÚN CONICET La vida en la Tierra podría tener un origen extraterrestre


Una investigación reforzó la hipótesis de la Litopanspermia, que sostiene la posibilidad de que la vida en nuestro planeta tenga un origen interplanetario. El hallazgo fue anunciado en la tapa de la prestigiosa revista internacional Astrobiology.

 

FOTO: Imagen de un halita, un tipo de cristal de sal que se encuentra tanto en nuestro planeta, como en Marte y en meteoritos. (Créditos: Ximena Abrevaya)

 

Una investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) aportó información valiosa en función de la hipótesis de la Litopanspermia, que sostiene la posibilidad de que la vida en la Tierra tenga un origen extraterrestre, en contraposición a otra teoría con mayor fuerza y vigencia, que plantea que la vida terrenal se originó como consecuencia de la organización de moléculas inorgánicas y luego orgánicas.

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Se trata de un estudio que desarrolló el equipo de investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), de Austria, Brasil, España y de otros países, sobre la posibilidad de transferencia interplanetaria de vida. El descubrimiento científico obtuvo un gran reconocimiento y fue anunciado en la tapa de la prestigiosa revista internacional Astrobiology.

La publicación destaca que durante el siglo XX tomó relevancia una teoría que se basa en la posibilidad de que formas de vida microscópicas pueden transportarse entre planetas, denominada originalmente como la hipótesis de la Panspermia, y luego de la Litopanspermia cuando se sumó la idea de que este transporte de microorganismo estaría mediado por meteoritos o asteroides. 

En este sentido, los investigadores subrayaron la demostración a nivel experimental de un tipo de cristal de sal, denominado halita, que se encuentra en ambientes hipersalinos y depósitos sedimentarios de este planeta, pero también en Marte y en meteoritos, el cual tiene la capacidad de brindar protección a microorganismos frente a condiciones letales para la vida, como el vacío y la radiación ultravioleta de vacío (VUV) que se encuentran en el espacio.

“Hasta el momento no se ha podido demostrar fehacientemente si un evento así, en donde los microorganismos sean capaces de sobrevivir un transporte interplanetario sería verdaderamente factible o no. Nuestro trabajo experimental da indicios de que los cristales de halita son estructuras que pueden otorgar protección a formas de vida microscópicas frente a algunas de las condiciones que se encuentran en el medio interplanetario y constituye información científica valiosa en función de la hipótesis de la Litopanspermia”, entre otros aspectos, afirmó Ximena Abrevaya, directora del avance e investigadora del CONICET en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE).

El estudio que apoya la hipótesis de la Litopanspermia

Abrevaya y colegas se centraron en la halita—compuesto por cloruro de sodio cuya fórmula es NaCl—porque encontraron este microorganismo tanto en meteoritos, por ejemplo en uno de Marte llamado Nakhla, como en cristales de habita de la Tierra que datan del período Pérmico (entre 251 y 299 millones de años atrás), y del Triásico (entre 201 y 251 millones de años atrás). 

En este sentido, el equipo de investigación emuló el proceso natural de estos microorganismos en el Laboratorio Nacional de Luz Síncrotron (CNPEM) de Brasil, donde, para simular las condiciones del medio interplanetario, recurrieron a un acelerador de partículas para someter a los microorganismos.

El resultado de este experimentos indicó que "la halita aumentaría significativamente las probabilidades de supervivencia de microorganismos en cuerpos planetarios sin atmósfera, o en meteoritos como por ejemplo en el contexto de la hipótesis de la Litopanspermia”.